Libertad versus libertinaje


Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.

(Gálatas 5:13)


Cuando aceptamos a Cristo nos liberamos de las cadenas opresoras del pecado. No hay nada mejor que sentirse libre y reconocer el precio pagado por nuestra libertad: la sangre de Jesús. ¡Nuestra libertad es fruto del amor de Dios por nosotros!


Para mantenernos libres es necesario recordar siempre el precio de nuestra salvación y estar atentos a las artimañas del diablo. Hasta Jesús fue tentado por Satanás que intentó que usara su libertad para desobedecer al Padre. Nuestra libertad debe acercarnos a Dios, no apartarnos como le sucedió al diablo.


El secreto para mantenernos libres del pecado es permanecer obedientes a la Palabra de Dios. La libertad no está en "ir donde yo quiero" sino en saber que hay lugares en los que podemos perder nuestra libertad. Una de las trampas principales del diablo es causar que nuestra libertad nos lleve al libertinaje.


El libertinaje es el uso indebido de la libertad. Cuando extrapolamos la libertad damos espacio a los deseos de la carne. El resultado de esa falta de autocontrol es caer en pecado. Cuando nuestras acciones nos apartan de Dios, es señal de que estamos perdiendo la libertad y estamos cayendo en la trampa del libertinaje.


Por eso, mantén siempre la Palabra de Dios como tu "GPS" y usa tu libertad para dedicarte todavía más a Dios.


¡Sé libre!

Usa tu libertad para buscar a Dios. ¡Alábale! ¡Adórale!

Nuestra libertad costó un alto precio. Lee el Evangelio y aprende más sobre Jesús.

Usa tu libertad para liberar a otras personas. Anuncia las buenas nuevas del Señor, comparte la Palabra que libera al hombre del poder del pecado.

Lee la Palabra de Dios y mantente atento a las artimañas del libertinaje.


Para orar:

Señor Jesús, ¡es tan bueno ser libre para adorarte! Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí, por tu sangre que me alcanzó. Quiero continuar libre para alabarte y para anunciar a otros tu Palabra que liberta. En tu nombre, Jesús, amén.

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