Devocional de Hoy


¡Agotados, pero nunca derrotados!


No es fácil correr la carrera de la fe, a veces las tormentas golpean tan fuerte que cada paso pesa más que el anterior. Sin embargo, aunque Dios no nos prometió una vida carente de dificultades, prometió estar en cada una de ellas, tomarnos de su mano y darnos la victoria.


Él es la fuente vida, nuestra fortaleza y energía, brinda aliento y refugio. Pues es en medio de su presencia que podemos encontrar descanso, es a su lado que nuestro ansioso y débil corazón es llenado, solo en Él podemos ser saciados. Es por medio de su gracia que somos transformados. Es allí en el hueco de su mano dónde hemos de permanecer, allí sana cada herida, levanta nuestra cabeza y restaura la alegría.


“Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras” Romanos 8:26.


Dios nos hizo y nos comprende, sabe que somos frágiles, dependientes de su presencia y que constantemente fallamos; así que en su infinito amor nos extiende su mano ilimitadamente, siempre está pronto a ayudar en cada dificultad, sin importar el tiempo o lugar.


Él nos diseñó, conoce hasta lo más profundo de nuestro corazón y escudriña nuestros pensamientos, ante Él nada podemos ocultar, es por eso que por medio de su Santo Espíritu intercede por nosotros guiando nuestra oración hacia su voluntad y expresando todo aquello que habita en nuestro interior que muchas veces no encontramos la manera de decir.


Él nos entiende, no es ajeno a nuestra situación, vive con nosotros cada momento. Siempre está ahí, en los altos y bajos, Nuestro Dios siempre está.


0 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo