Adorando a Dios juntos


Vengan, postrémonos reverentes,

doblemos la rodilla

ante el Señor nuestro Hacedor.

(Salmo 95:6)


Es bueno tener momentos de intimidad con Dios. La oración a solas con el Señor es importante para nuestro crecimiento espiritual. Aunque es fundamental tener ese momento personal con Dios, también es esencial adorarle en grupo. En este caso, la adoración tiene otras características. Sin embargo, hay un punto en común entre todos: la adoración a Dios.


Cuando adoramos a Dios en conjunto, uno apoya al otro y todos crecen en gracia y espíritu. Separa un momento para la adoración a Dios en familia o junto a otros hermanos. Lo que importa es que todos puedan llenarse del Espíritu Santo de Dios.


Vengan, adoremos a Dios

Programa un momento de adoración en casa con tu familia. La familia que adora a Dios crece y se fortalece.

Invita a algún colega a participar del culto en tu iglesia local. Sé un canal de transformación.

Para orar:

Señor Jesús, tu nombre es maravilloso. Quiero agradecerte por tu presencia y por tu favor. Derrama tu gracia sobre mí y sobre mis hermanos. En tu poderoso nombre, amén.

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