Palabra del día


Jonás 3:10

"Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino, y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo."


No podemos negar u omitir que el pecado tiene consecuencias no solo terrenales sino también de parte de Dios. Desde el comienzo de la creación Dios ha sido específico con lo que era permitido, con lo que no y las consecuencias que sobrevendrían si hacían lo que no era debido ante sus ojos. Sin embargo, a lo largo de la Biblia también podemos notar que el corazón de Dios siempre ha estado con el deseo de que el ser humano se arrepienta y lo reconozca en todos sus caminos.

Muchas personas se quedan atorados con un miedo de Dios como si fueran a salir de sus casas y ser consumidos por su ira. Aunque la ira de Dios es real y su aborrecimiento del pecado también, su misericordia es infinita y nueva cada mañana. Esto no nos debe llevar a pecar deliberadamente con una mentalidad que dice "al cabo Dios me va a perdonar" porque eso no es tener un genuino arrepentimiento. Pero cuando caemos y fallamos en esa lucha con el pecado y nos arrepentimos, podemos descansar en la fidelidad y misericordia de Dios.

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