Devocional del día


1 Juan 4:20-21

"Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano."


Algo que notamos a lo largo de la Biblia es como lo que profesamos tiene que ser evidente en nuestras acciones, en nuestra forma de vivir. Algo con lo que Jesús confrontaba a los fariseos es que tanto conocimiento tenían, pero no lo practicaban y por lo contrario, su evidencia de vida contradecía su conocimiento.

De la misma manera aquí nos confronta a que nuestro amor por Dios a quien no hemos visto cara a cara tiene que ser evidente con los de nuestro alrededor. Ahí es donde demostramos ese amor a Dios, en nuestro amor a los demás. Sé que esto no es nada fácil y somos retados en ciertas ocasiones pero es cuando más debemos mantener la mirada en Jesús y buscar reflejar Su amor al resto del mundo. Como creyentes no solo debemos decir las cosas correctas, sino que haya convicción en nuestros corazones y que sea evidente.

Quiero retarte a que cada vez que te encuentres con esa persona que tiende a desesperarte, enojarte o simplemente saca lo peor de ti, toma unos segundos para orar, y enfocarte en que tu amor a los demás es una respuesta del amor que Dios te ha dado a ti.

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